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Explora Pathfinder · BBVA · Micoturismo / Gastronomía micológica / Bosque gestionado

paisaje

Pinares de Soria: Ruta micológica, de la recolección al plato

Siete días siguiendo el rastro del boletus por los pinares mejor gestionados de España, de la hoz del Río Lobos a las lagunas de Urbión.

Comarca de Pinares y Tierra del Burgo, Soria

Hay una semana del otoño soriano en la que el bosque cambia de olor. Ocurre cuando las primeras lluvias serias han empapado la pinaza, las noches bajan de los cinco grados y el suelo de los pinares de Pinus sylvestris empieza a oler a tierra removida, a humedad dulce, a hongo. Es entonces cuando Soria —la provincia con más superficie de pinar gestionado de España y con un modelo de aprovechamiento micológico regulado que llevan décadas afinando— se convierte en un territorio donde recolectar no es rapiñar: se saca un permiso, se respeta un cupo y se camina con navaja y cesta de rejilla. Esta ruta recorre ese sistema de dentro afuera, del cañón calizo del Río Lobos a los pinares graníticos de Urbión, y termina en la lonja de Soria capital, donde el boletus se pesa y se subasta antes de salir hacia media Europa. Es un viaje para quien disfruta caminando despacio y mirando al suelo, para cocineros aficionados que quieren entender de dónde viene lo que fríen en la sartén, y para viajeros a los que les gusta que un destino tenga estructura: centros de interpretación serios, guías con formación micológica, ferias de pueblo sin postureo y una cocina que en esta época gira entre el boletus edulis, el níscalo y la trufa negra que empieza a asomar. No es un viaje de coleccionar cestas llenas —algunos días el monte no da— sino de entender por qué unos años sí y otros no. Se hace en coche, con etapas cortas entre pueblos que se ven desde el mismo valle, y con siete días que encadenan bosque, mesa y piedra románica.

El viaje, día a día

Día 1 — Madrid → Ribera del Duero soriana → El Burgo de Osma

La salida de Madrid por la A-1 y el desvío hacia Ayllón y Burgo de Osma tiene la virtud de ir subiendo de altitud sin que uno se dé cuenta: los encinares castellanos dan paso a los sabinares y, al fondo, ya se intuye la línea oscura de los pinares. La primera parada seria es San Esteban de Gormaz, donde el románico se manifiesta de una forma que no es la habitual de portadas y tímpanos: aquí lo importante son las galerías porticadas de San Miguel y de Nuestra Señora del Rivero, soportales de arcos sobre columnas pareadas que servían de sala capitular, de tribunal de concejo y de refugio del viento. La de San Miguel está fechada en el siglo XI y pasa por ser una de las más antiguas de la península; conviene rodearla despacio para leer los canecillos, donde aparecen músicos, animales y escenas que poco tienen de devotas. Después, veinte minutos de carretera hasta El Burgo de Osma, un pueblo que juega en otra liga arquitectónica: la catedral gótica con su torre barroca de casi 72 metros domina un conjunto de muralla, plaza Mayor y calle Mayor porticada que se recorre entera bajo cubierto. Al caer la tarde los soportales se encienden con luz cálida y el pueblo huele a torreznos —aquí se toman en serio— y a pan recién horneado. Es buena idea cenar pronto y sin pretensiones micológicas todavía: mañana empieza lo otro. Consejo práctico: aparcar fuera del casco, en las inmediaciones de la plaza de toros o del río Ucero, porque las calles porticadas son estrechas y de sentido único.

  1. Salida de Madrid en coche
  2. Galerías porticadas románicas de San Miguel y Nuestra Señora del Rivero
  3. Catedral, muralla y calle Mayor porticada

Recorrer a pie las galerías porticadas de San Miguel y Nuestra Señora del Rivero en San Esteban de Gormaz, fijándose en los canecillos esculpidos · Visitar el interior de la catedral de El Burgo de Osma y su claustro [VERIFICAR: horarios y régimen de visitas del cabildo] · Caminar la calle Mayor porticada de punta a punta al atardecer y subir al lienzo de muralla conservado · Cenar torreznos de Soria y una sopa castellana en alguno de los mesones del casco histórico

Día 2 — Ucero y el Cañón del Río Lobos → Navaleno: sacar el permiso

La mañana empieza en Ucero, donde el río Lobos sale de su cañón tras excavar unos 25 kilómetros de roca caliza. La Casa del Parque, instalada junto al acceso principal, es la mejor introducción posible al viaje: explica la geología kárstica, la colonia de buitre leonado que anida en los cortados y, en su exposición MICOliofilizada, muestra ejemplares de hongos conservados por liofilización que permiten ver con detalle láminas, tubos y pies imposibles de apreciar en un ejemplar fresco. Desde el aparcamiento, el paseo llano hasta la ermita de San Bartolomé —templario en la leyenda, románico tardío en la realidad— dura poco más de media hora entre álamos y sabinas, con el agua a un lado y paredones de 80 metros al otro. La ermita se planta en el punto exacto donde el cañón se estrecha, con la Cueva Grande abriéndose justo encima como un ojo negro en la pared. De vuelta, el Puente de los Siete Ojos y la silueta del castillo de Ucero sobre su cerro cierran la mañana; el castillo se visita solo por fuera, pero el paseo hasta su base ofrece la mejor panorámica del valle. Por la tarde toca la burocracia que hace posible todo lo demás: subir a Navaleno y tramitar el permiso de recolección de setas, que en Soria se gestiona a través del sistema de aprovechamiento micológico regulado con distintas modalidades —diario, de fin de semana, de temporada— y cupos por persona y jornada [VERIFICAR: modalidades, cupos y puntos de expedición vigentes en la temporada 2026]. Llevar el DNI y hacerlo con tiempo evita madrugones nerviosos.

  1. Casa del Parque y exposición MICOliofilizada
  2. Ermita de San Bartolomé y Puente de los Siete Ojos
  3. Castillo de Ucero (exterior)
  4. Tramitación del permiso de recolección de setas

Recorrer la exposición MICOliofilizada de la Casa del Parque de Ucero antes de entrar al cañón · Caminar el tramo llano hasta la ermita de San Bartolomé y observar los buitres leonados sobre los cortados · Fotografiar el Puente de los Siete Ojos y subir al pie del castillo de Ucero · Tramitar el permiso de recolección en el punto de expedición de Navaleno y pedir allí el mapa de montes autorizados

Día 3 — Navaleno: el Centro Micológico y el bosque con banda sonora

Navaleno vive del pino y de lo que crece bajo el pino, y su Centro Micológico lo cuenta sin romanticismos: cómo se inventaría el hongo, cómo se calcula el rendimiento de un monte, por qué el micelio es un organismo que lleva décadas ahí abajo y la seta solo su fruto visible. Después de la visita, lo lógico es salir al monte con una ruta micológica guiada, la única forma sensata de aprender a distinguir un boletus edulis de un boletus de pie rojo o un níscalo bueno de uno pasado. El guía enseña lo que ningún libro transmite: dónde mirar —bordes de pista, claros con brezo, umbrías de ladera norte—, cómo cortar sin arrancar el micelio y por qué la cesta de rejilla importa (las esporas caen mientras caminas). La luz de finales de octubre entra oblicua entre los troncos rojizos del pino albar y el suelo cruje con una mezcla de acícula seca y musgo empapado. Por la tarde, el plan se vuelve insólito: el concierto Sinfonía de Setas se celebra en pleno monte, con músicos tocando entre los pinos y el público sentado sobre la pinaza; abrigarse en serio, porque en cuanto cae el sol la temperatura se desploma. La jornada cierra con el certamen de tapas de setas por los bares del pueblo, donde se vota con papeleta y se descubre que el boletus admite desde la croqueta clásica hasta versiones con yema curada. Consejo: reservar la ruta guiada con antelación, porque las plazas por grupo son limitadas [VERIFICAR: programa, horarios y sistema de reserva de la edición 2026].

  1. Centro Micológico de Navaleno
  2. Ruta micológica guiada por los pinares
  3. Concierto Sinfonía de Setas en el monte
  4. Certamen de tapas de setas

Visitar el Centro Micológico de Navaleno y su sala de interpretación del aprovechamiento forestal · Hacer la ruta micológica guiada por los pinares aprendiendo a identificar boletus y níscalo en campo · Asistir al concierto Sinfonía de Setas en el monte, con manta y calzado cerrado · Recorrer el certamen de tapas de setas por los bares de Navaleno y votar la favorita

Día 4 — Navaleno, día grande: pregón, feria y exposición

El día grande de Navaleno arranca temprano con la exposición de setas en fresco, una mesa larga donde micólogos colocan decenas de especies recogidas esa misma madrugada, etiquetadas con su nombre científico y su condición: comestible, tóxica, mortal. Es la mejor clase de micología del viaje porque permite comparar lado a lado un Amanita caesarea y una Amanita muscaria, o entender por qué el olor a harina fresca delata a algunas especies. Alrededor, la feria agroalimentaria despliega quesos sorianos, mantequilla de Soria, embutidos de la sierra, mieles de brezo y conservas de hongo en aceite; se compra bien y sin marketing. El pregón de la Seta marca el momento oficial de la jornada y reúne a medio pueblo en la plaza: es breve, tiene más de reivindicación forestal que de discurso festivo y suele terminar con la gente marchándose directa a los bares. Por la tarde, la master class de cocina micológica enseña lo que uno haría mal en casa: no lavar el boletus bajo el grifo, cortarlo en láminas gruesas, sellarlo a fuego fuerte y salarlo al final. Para despejar, media hora en coche hasta el Aula del Bosque de El Amogable, en el corazón del pinar de Urbión, donde hay senderos interpretativos y un área recreativa junto al arroyo que a esta altura del otoño está prácticamente vacía. Dejar el coche en Navaleno y moverse a pie por el pueblo durante la feria: el día grande satura los accesos.

  1. Exposición de setas en fresco y feria agroalimentaria
  2. Pregón de la Seta
  3. Master class de cocina micológica
  4. Aula del Bosque de El Amogable

Recorrer la exposición de setas en fresco comparando especies comestibles y tóxicas con los micólogos presentes · Comprar en la feria agroalimentaria mantequilla de Soria, queso y conserva de boletus · Asistir al pregón de la Seta en la plaza y a la master class de cocina micológica · Conducir hasta el Aula del Bosque de El Amogable y recorrer uno de sus senderos interpretativos

Día 5 — Urbión: Vinuesa, Laguna Negra, Covaleda y Duruelo

Vinuesa es el pueblo más señorial de la Comarca de Pinares y lo debe a los indianos: familias que emigraron a México y volvieron en los siglos XVII y XVIII a levantar casonas de sillería con escudos labrados, lo que aquí se conoce como la Corte de Pinares. Merece caminar sus calles antes de subir, porque después el paisaje cambia por completo. La Casa del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión organiza el acceso al enclave; desde el aparcamiento superior, una pista y luego unas escaleras de piedra llevan hasta la laguna en poco más de veinte minutos. Es un circo glaciar a unos 1.700 metros, con una pared de roca de casi 100 metros cayendo a plomo sobre agua negra y quieta, hayas que a finales de octubre están en pleno cobre y un silencio que solo rompe el goteo de la pared. Machado la convirtió en escenario de La tierra de Alvargonzález, y el sitio sostiene esa reputación sin esfuerzo. De vuelta, Covaleda y Duruelo de la Sierra acogen las jornadas Del bosque al plato, con menús de temporada donde el boletus comparte carta con la carne roja de la sierra y los productos del pinar. El día cierra en el paraje de Castroviejo, sobre Duruelo: un laberinto de areniscas erosionadas en formas imposibles que a última hora de la tarde se tiñen de naranja. Importante: en temporada alta el acceso rodado a la Laguna Negra puede estar restringido y funcionar con lanzadera [VERIFICAR: régimen de acceso y transporte en otoño de 2026].

  1. Casonas indianas de la Corte de Pinares
  2. Casa del Parque y subida a la Laguna Negra
  3. Jornadas Del bosque al plato
  4. Jornadas Del bosque al plato
  5. Paraje de Castroviejo

Recorrer las casonas indianas de Vinuesa y localizar sus escudos heráldicos en fachada · Subir a la Laguna Negra desde la Casa del Parque y rodear su orilla accesible · Reservar mesa en las jornadas Del bosque al plato en Covaleda o Duruelo de la Sierra · Caminar el paraje de Castroviejo al atardecer entre sus formaciones de arenisca

Día 6 — Comunero de Revenga → Abejar → La Fuentona → Soria

El Comunero de Revenga es una figura jurídica medieval —un monte gestionado en común por varios pueblos desde hace siglos— y también el emplazamiento de la Casa de la Madera, un centro que explica el otro gran aprovechamiento del pinar: la resina, la saca de madera, el oficio de gabarrero. Su exposición MICOhábitats completa el discurso enseñando qué bosque produce qué hongo y por qué una corta bien planificada puede aumentar la producción micológica en vez de reducirla. A unos kilómetros, Abejar funciona como punto de expedición de permisos y, sobre todo, como capital de otro tesoro subterráneo: la trufa negra de Soria, que aquí se celebra con feria trufera y demostraciones de búsqueda con perro. Ver trabajar a un perro trufero —hocico pegado al suelo, giro brusco, escarbado corto— vale la parada entera. La tarde se va hacia el sur, a La Fuentona de Muriel, un Monumento Natural donde el río Abión brota de una surgencia kárstica de un azul turquesa antinatural, rodeada de paredes de roca y sabinas; el paseo desde el aparcamiento es corto y llano. Cerca, el sabinar de Calatañazor conserva uno de los mejores bosques de Juniperus thurifera de Europa, árboles retorcidos de siglos sobre un páramo abierto donde el viento no para. Calatañazor, el pueblo, se recorre en media hora de calles empedradas y casas de entramado. Consejo: la surgencia de La Fuentona luce más con luz cenital; si se llega tarde, el agua pierde el color.

  1. Casa de la Madera y exposición MICOhábitats
  2. Punto de expedición de permisos y feria trufera
  3. La Fuentona, Monumento Natural
  4. Sabinar de Calatañazor

Visitar la Casa de la Madera del Comunero de Revenga y su exposición MICOhábitats · Asistir a una demostración de búsqueda de trufa con perro en la feria trufera de Abejar · Caminar hasta la surgencia de La Fuentona y observar el nacimiento del río Abión · Recorrer el sabinar de Calatañazor y subir después al castillo y las calles del pueblo

Día 7 — Soria capital: la lonja, la tapa y el regreso

El último día empieza donde el hongo deja de ser hallazgo y se convierte en mercancía: la lonja micológica del Mercado Municipal de Soria, el punto donde recolectores y compradores fijan precio al boletus y al níscalo cada jornada de temporada. Ver la operación —cajas pesadas, calibres separados, un ejemplar impecable valiendo varias veces lo que uno agusanado— explica de golpe por qué en Soria se habla de la seta como de una cosecha y no de un capricho. Alrededor se organiza Mercasetas, con puestos de producto fresco y transformado donde comprar el último kilo antes de volver a casa; el boletus aguanta bien el viaje si va en caja abierta y no en bolsa de plástico. A mediodía, la Semana de la Tapa Micológica reparte por los bares del centro —Collado, plaza San Clemente, calle Mayor— tapas que en las buenas casas prescinden de la nata y dejan que el hongo se explique solo. Para bajar la comida, el paseo clásico: cruzar hasta la ribera del Duero y seguir el sendero hasta la ermita de San Saturio, encajada en la roca sobre el río, con su interior de frescos y la escalera excavada que sube desde la cueva del eremita. Enfrente queda el claustro de San Juan de Duero, con sus arcos entrelazados de aire mudéjar, por si queda una hora antes de la carretera. El regreso a Madrid son unas dos horas y media por la A-15 y la A-2; salir con luz permite ver el Moncayo al fondo.

  1. Mercado Municipal y lonja micológica
  2. Mercasetas
  3. Semana de la Tapa Micológica
  4. Ermita de San Saturio y ribera del Duero

Asistir a la actividad de la lonja micológica en el Mercado Municipal de Soria a primera hora · Comprar boletus fresco o conservas en los puestos de Mercasetas y transportarlo en caja abierta · Hacer un recorrido de tapas por la Semana de la Tapa Micológica en el entorno de El Collado · Pasear la ribera del Duero hasta la ermita de San Saturio y asomarse al claustro de San Juan de Duero

Alojamiento orientativo (27 de octubre de 2026 – 2 de noviembre de 2026)

  • Noctis Hotel · 4.8★ — 280 €/noche
  • Hotel DWO Ábaster - Hotel en Soria centro · 4.7★ — 83 €/noche
  • Hotel Rural El Cielo Entejado · 4.9★ — 80 €/noche

Datos prácticos

    Antes de ir

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